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juguetes eroticos y vibradores

juguetes eroticos y vibradores

El hombre que acude con la intención de llevarse uno o más productos de la peculiar y especializada fábrica, está bien asesorado por, digamos “otro”, en como seleccionarlos adecuadamente; al estar este “otro”, perfectamente capacitado, para esta labor, por habérsele creado genéticamente, según los más exquisitos requerimientos de capacitación para desarrollarla sin fallo alguno.

Sobre unos planos genéticos, el hombre irá decidiendo como desea sea el producto que en brevísimo plazo de tiempo le será entregado, tras fabricárselo para él. Para entendernos, en un ejemplo tosco, es algo similar a elegir a la hembra mirando un álbum de fichas con fotografías, aquellos empleados por nosotros, sus remotísimos y ya olvidados antepasados, al elegir a la hembra que nos apetecía para complacernos con ella en el sexhop online, satisfaciéndonos en ella.

Este hombre no acude buscando a una hembra-robot, ni a una virtual y holográfica, pero puede apreciar el resultado final por una representación materializada según toma decisiones de cómo desea sea su “juguete a la carta”.

Como se comprende en su seleccionar y elegir, va siendo asesorado por el esclavo-técnico que está capacitado para saber, incluso mejor que el mismo la verdadera precisión y conveniencia del selector, en referencia a hembras que lo que hacían era comprar vibradores.

Dentro del panel analítico, se deciden cosas fundamentales. La hembra ha de tener una edad determinada, pues fáciles técnicas permiten crearla con la edad elegida. Así, una misma hembra se puede comprobar en diferentes edades y decidir en cual apetece más.

Igualmente, se puede tener justo a la misma hembra en diferentes edades y seres creados, sí así es lo deseable al decisor final. La hembra jovencita puede ser usada como alegradora, por ejemplo; la más madura, como comentadora, etc. El producto fabricado puede crearse capacitado para aumentar su edad, o estabilizado en una, imposibilitándose su maduración.

Igualmente, puede dictaminársele una “caducidad”, de modo que muera naturalmente al llegar a ella. Al ser producto industrial su poseedor, puede anticipar su “caducidad” sí así le resultase conveniente y determinar como desea que acontezca ésta. Todo pues en la vida de la hembra que se crea para el hombre que la elige, depende únicamente de éste, en última instancia, sin tener que dar la mínima explicación a nadie...

Respecto al aspecto exterior de la hembra, en todos y cada uno de los detalles, van siendo decididos por el hombre y aceptados o modificados, según le satisfaga la materialización eventual. Esta es otra posibilidad de que un hombre retire varias hembras con la misma estructura de genitales, por ejemplo, al ser la que más le satisface, pero con diferentes rostros, pies o manos.

Sobre carácter, capacidades mentales o artísticas, sentimientos de la hembra, etc., se está en el mismo caso. Por ejemplo, ese hombre puede decidir que su hembra sea capaz de aguantar el dolor o que tiemble ante el mínimo dolor.

Al respecto, hay unos inductores de órdenes, sensaciones y sentimientos, mediante unos aparatos implantados en la hembra que permiten dictaminar, según apetezca al dueño, que variaciones desea experimente.

Por ello, la incorporación de uno de estos aparatos, puede gustar más que el dejar dictaminados genéticamente estos aspectos en la hembra creada. Así, impedirle la tendencia natural al suicidio por parte de una hembra puede serle configurada inamoviblemente por la estructura genética de la que quede dotada al crearla o bien, dejada controlable mediante el aparato aplicado, de modo que llegado el caso se pueda generar o permitir esta opción, en ella.

Estos aparatos, pueden inducir a la hembra a que esté inquieta o tranquila, despierta o dormida, feliz o triste, con ganas de comer o inapetente (práctico para generar en ella el peso que su poseedor desee tenga), con imperativos fisiológicos, según le sea ordenado por su amo, en referencia a sentir sed sin poderla saciar, sueño sin poder dormir, deseo sexuales exacerbado, precisión de defecar, miccionar, etc., aparte de poderle dictaminar variadísimos sentimientos agradables o no para ella, pero en todo caso deseados por su propietario. En el caso de las hembras virtuales-robot toda su estructura esta regulada gracias a los aparatos con estos efectos; pero en el caso de los “juguetes a la carta” de carne y hueso, aplicarles aparatos es opcional.

Tras las comprobaciones y estando satisfecho el hombre, se procede a cursar las ordenes de creación de las hembras.

Gracias a la elevadísima tecnología, en cuestión de apenas tiempo, prácticamente de inmediato, las hembras han sido creadas, y el hombre puede certificar son de su agrado, como se había previsto mediante los modelos virtuales-robots generados en el proceso como los consoladores.

Pero, aún en el caso improbable de que no sea así, puede intentarse una solución correctora o simplemente la hembra incorrecta ser destruida, pués a veces, es más cómodo hacer que deje de vivir, al no ser del agrado de su creador, que buscar soluciones a los pequeños detalles que puedan no satisfacerle a la hora de comprobarla en carne y hueso y no sobre modelo...

En este caso, la nueva sustituta, ya corregida, estará disponible en muy poco tiempo de espera. Y de no satisfacerla tampoco, se reiniciará el proceso, las veces precisas.

Lo que está garantizado es que el hombre abandonará las dependencias de la empresa sin la menor queja de la hembra que retira; que, normalmente, no es una tan sólo, sino un grupo, por lo general numeroso, de ellas.

En esta civilización, como en ninguna otra anterior, los hombres tienen perfectamente garantizada su felicidad en materia sexosentimental..., y la tienen: ¡De por vida!.

Comprendo que este relato futurista, aunque perfectamente futurible, no es de los clásicos en los entornos DS / BDSM; pero, no dudo que a algunos lectores les moverá a reflexiones. Es tuyo, lector. Te lo doy, para que hagas lo que quieras, pero no dudo de tu gentileza en que cites mi autoría y difundas, al tiempo, que estoy cordialmente disponible para asumir críticas, positivas o no.

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